Por Marcos Calligaris

Comenzó a brillar en 1987, cuando con sólo 17 años encarnó al entrañable Diego en Clave de Sol. Pero lejos de dedicarse a engrosar su curriculum con novelas, Leonardo Sbaraglia consagró el último cuarto de siglo a una prolífica carrera cinematográfica que discurre entre Argentina y España, en la que trabajó en éxitos como Tango Feroz, Plata quemada, La puta y la ballena, o El corredor nocturno, entre otros.
Una carrera que en 2001 lo recompensó con uno de los más importantes reconocimientos del mundo del cine, el Premio Goya al mejor actor revelación por su desempeño en la película Intacto.
Una carrera que llegó a su punto cúlmine con “Red Lights”, filme próximo a estrenarse en nuestro país, en el que comparte cartel con Robert De Niro y Sigourney Weaver.
Una carrera que al mismo tiempo no le impide enfocarse en lo que define como lo más importante de su vida: su familia.

¿Qué repercusiones tuvo ‘Vaquero’, uno de tus últimos papeles?
La repercusión de ‘Vaquero’ fue muy buena, con excelentes críticas. Es una película que podría haber ido muy bien, pero sin embargo tuvo un lanzamiento pequeño, sin grandes pretensiones comerciales.
Además en este momento en el cine argentino no somos muy ayudados por los exhibidores. Muchas veces no hay mucha colaboración por parte de ellos con respecto a la mayoría de las películas argentinas que no representen un hipotético negocio.

En el caso de ‘El campo’, de Hernán Belón, Venecia les hizo un favor…
Sí, se estrenó en Venecia y también tuvimos muy buenas críticas de todos los medios italianos, como así también de ‘Variety’, uno de los medios estadounidenses más importantes del mundo cinematográfico. También se presentó en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y recientemente en los cines.

¿Hay algún correlato entre el éxito en un festival, las críticas y el posterior desempeño del filme en la taquilla?
No. Es muy arbitrario lo que puede suceder. Por supuesto que si la película es muy buena y relativamente entretenida, tiene muchas posibilidades de que le vaya bien. Muchas veces hay películas que tienen todos los ingredientes para lograr la aceptación del público, pero eso no necesariamente le garantiza éxito. No hay una lógica, aunque la publicidad ayuda muchísimo. Si una película está muy promocionada, y a su vez está apoyada por los exhibidores, es una doble razón para que le vaya bien.

¿Está confirmada tu participación junto a Ricardo Darín, en la próxima película Martín Odara?
En principio sí. Es un proyecto que está firme.

¿Qué podrías adelantar?
Es un thriller. Una historia de hermanos, donde hay un misterio familiar del pasado que se cubre, que se tapa, e hipotéticamente ha causado un alejamiento entre ambos.
La película comienza cuando se da la posibilidad de un reencuentro entre ellos y transcurre fundamentalmente en el sur de Argentina, con un paisaje de nieve y bastante desolador.

¿Es una producción netamente local?
Es una producción argentina con algo de producción española, en el sentido de que probablemente tengamos que filmar algo en España.

¿Qué te produce trabajar con Darín?
Me genera expectativas porque con Ricardo nunca trabajamos juntos como actores. Creo que es un muy buen actor y siempre es lindo poder compartir cosas con buenos actores. Me parece que nos podemos llegar a entender muy bien y además creo que comercialmente puede llegar a ser una dupla interesante.

En España, tanto Ricardo Darín como vos, son muy respetados. ¿Creés que el proyecto puede generar un interés particular?
Sí, creo que puede causar mucha expectativa. Además el guión todavía se está armando, no está del todo terminado, pero tiene un potencial enorme para ser una película muy interesante.

¿Tenés que leer el guion para aceptar un papel o te guías por otras variables?
Depende. Hay historias que se te meten de una en el cuerpo y te interesan en el acto, y hay otras con las que necesitás más tiempo.
Yo soy siempre bastante exigente a la hora de aceptar o para que me interese ser parte de un proyecto, más que nada porque uno después va a llevar mucho tiempo trabajando en eso. Hay una preparación de dos o tres meses y luego un rodaje de dos o tres meses más. Cuando uno está rodando una película es full time, tenés que estar hasta 14 horas por día durante varios meses y luego hay que promocionarla. Por eso, te tiene que enganchar lo que estás por hacer.
En este caso me interesa mucho trabajar con Martín Odara, creo que tiene mucho para dar como director. También me interesa trabajar con Ricardo Darín, además del guion, que creo que va a quedar estupendo.

Cuando trabajás en varios proyectos a la vez, ¿es difícil disociar entre tu vida y los distintos personajes?
La disociación se da más que nada en cuanto a mi propia vida. Lo más importante para mí es mi hija, mi familia.
Uno va construyendo un personaje, que es una historia, un objeto, una especie de caja vacía que se empieza a llenar con cosas personales y experiencias. Luego esa caja comienza a ser como un organismo concreto con una vida creativa propia y cuando está completa, uno puede entrar y salir más fácilmente.
El tema es cuando eso está en proceso creativo, ahí puede haber más confusión  o ambigüedad, pero cuando el objeto está bien determinado es como entrar y salir del agua.

¿Por cuáles características creés que te buscan como actor?
Por muchas razones. Porque saben que ya conmigo se entienden bien, porque yo capto bien lo que ellos necesitan. Es algo que muchas veces tiene que ver con la química entre un director y un actor.
En la actuación, si uno busca zonas en común con el otro, las va encontrando. En ese sentido, la actuación es un acto de fe, donde decís: “entre los dos creemos en eso y vamos a construirlo”.

¿Te dedicarías a la dirección?
En algún momento sí. Todavía no me lo planteé de manera seria, pero me gustaría.

Da la sensación que luego de una larga trayectoria, el actor indefectiblemente se vuelca a la dirección…
Es probable. No es una evolución lógica, pero en mi caso, supongo que va a ser así.

¿Tenés algún proyecto escrito?
No, sólo pequeñas cosas más caseras.

Red Lights, o la puerta de ingreso a Hollywood

 

Red Lights (Luces rojas) cuenta la historia de un equipo de investigadores de fraudes paranormales formado por la jefa, Margaret Matheson (Sigourney Weaver) y sus ayudantes, Sally (Elizabeth Olsen) y Tom (Cillian Murphy), que trabajan desde el lado de la ciencia racionalista.
En su camino se cruza Simon Silver (Robert De Niro), considerado el mayor psíquico de todos los tiempos y que lleva desaparecido 30 años. Tom comienza a desarrollar una densa obsesión por Silver, cuyo magnetismo se refuerza de forma peligrosa con cada nueva manifestación de oscuros fenómenos inexplicables.
Se trata del tercer largometraje de Rodrigo Cortés, quien logró reconocimiento mundial con “Buried” (2010), y que incluirá entre sus protagonistas al argentino Leo Sbaraglia, quien de esta manera hace su debut en Hollywood.
El estreno de Red Lights en Argentina está pensado para la segunda mitad de 2012.

¿Pudiste ver a Robert De Niro en acción durante la grabación de Red Lights?
Lo vi trabajar, aunque no compartí directamente la grabación con él.

Con tu extensa trayectoria, ¿seguís viendo a estos artistas como algo lejano, o ya es algo natural?
Creo que uno humaniza y normaliza a muchos actores cuando logra trabajar con ellos, pero aun así, para cualquier actor del mundo, trabajar o compartir algo con Robert De Niro, siempre va a ser una experiencia emocionante, maravillosa.

Luego del éxito de “Buried”, ¿cómo creés que va a resultar este film de Rodrigo Cortés?
Creo que es fantástico. Estoy seguro que va a ser un proyecto súper interesante. Es una película muy grande, es como un gran barco.
Me parece que Rodrigo es un director genial y estoy seguro que va a poder conseguir cosas interesantes.

¿Cómo te llevás con los reconocimientos?
Muy bien. Para cualquier actor es una enorme alegría ganar un premio, eso no está en discusión. Lo que está en discusión es que los premios muchas veces son muy arbitrarios.
Muchas veces uno se pregunta con qué vara se juzga quién merece un premio y quién no.
Hay gente que queda afuera de una terna, o luego en una terna de cuatro candidatos, sólo gana uno. Y la actuación no es una carrera de vallas, no son juegos deportivos. Se mide de otra manera. Entonces el hecho de que un actor gane y el otro no, tiene que ver con cuestiones de otro orden, de lobby, de política. A veces uno se beneficia de eso y otras veces no.

El Goya que recibiste por “Intacto” ¿te benefició o te jugo en contra?
A mí me ayudó mucho. Yo ya tenía una carrera en España, con tres películas pero el premio fue como parte de una bienvenida.

¿Con cuánta asiduidad vas a España?
Todo el tiempo. Estuve viviendo durante ocho años allá.

¿Hay semejanzas entre el cine argentino y el español?
No. Es bastante diferente. Me parece que son cinematografías con historias y mecanismos diferentes. Pero depende mucho de cada director. Cada director es un mundo, en Argentina o España.

Leo Sbaraglia no ha llegado aún al cenit de una carrera que continúa rebasando fronteras y promete ser extensa y fructífera.